Averigua cuando un huevo está malo

 

Que el huevo es uno de los “reyes indiscutibles” de la cocina es algo que sabe cualquiera. Se trata de un ingrediente básico y versátil que cuenta con un sabor característico que logra aportar a su vez a otros alimentos.




Huevos buenos o malos

Por si esto fuera poco, tiene otras propiedades que lo hacen estar muy solicitado como por ejemplo la de espumante, colorante, espesante, emulsionante, etc. ¡Y no tiene precio a la hora de dar un acabado brillante a las superficies!

Cómo saber si un huevo está malo

Seguro que siempre has escuchado el famoso truco de sumergirlo en agua y ver si flota o no. Pero, ¿sabes realmente interpretar los resultados? Vamos a detallártelos porque cómo saber si un huevo está malo es crucial para evitarte un problema de salud que puede llegar, incluso, a tener graves consecuencias para la misma. Lo que tienes que hacer es:

  • En primer lugar llena un recipiente, preferiblemente transparente, con agua
  • A continuación sumerge el huevo sobre el que tengas dudas
  • Si el huevo se hunde con rapidez para quedarse en el fondo, colocado de forma horizontal, significa que está fresco
  • Si el huevo se hunde de modo lento y se posa en el fondo, inclinado o totalmente de pie, no está fresco, pero puede ser consumido
  • Si el huevo no llega a irse al fondo sino que se queda levemente flotando sin tocarlo, ya está en mal estado. Mejor no consumir
  • Si el huevo permanece flotando en la superficie, está podrido y lo mejor es tirarlo de inmediato
  • Lo aconsejable es realizar siempre esta prueba antes de que el huevo se vaya a consumir, pues al mojarlo se deteriora antes

¿Como saber si un huevo está malo?

A la vista está, no puede ser más fácil cómo saber si un huevo está malo.

Si todavía te quedan dudas…¡Ahí van más trucos!

Otro método para saber si un huevo está fresco o no, pasa por romper la cáscara, verter su contenido en un plato y observar:

  • Si la yema está dura, abultada, perfectamente definida y presenta un color anaranjado fuerte, el huevo está fresco. Para ello, la clara parecerá gelatina, es decir, será muy espesa y sus límites también estarán bien definidos
  • Si la yema aparece pálida y difusa y la clara se vuelve acuosa, el huevo no está fresco. Pero, pese a haber perdido frescura, se puede consumir
  • Si la yema está rota, su color es muy pálido y la clara ya parece agua, el huevo está a punto de ponerse malo
  • Si la yema está sólida o bien si está pegada en el interior, el huevo está podrido. En ese caso, el interior de la cáscara así como la propia yema también pueden tener un color bastante oscuro

 

Existen otras dos maneras de cómo saber si un huevo está malo que son:




1ª. Agita el huevo y escucha. Si la yema golpea con la cáscara es porque está en mal estado.

2ª. Cuece un huevo y córtalo por la mitad:

  • Si observas que su yema está centrada y que la cámara de aire es pequeña, está en buen estado
  • Si por el contrario, la yema se ha desplazado hacia la cáscara y la cámara de aire es más grande, está podrido

Huevos en mal estado

Pero, ¿qué pasa si como un huevo en mal estado?

Pues que hay que evitarlo a toda costa pues las consecuencias pueden llegar a ser fatales ya que, aunque la intoxicación mortal por comer alimentos en mal estado no es frecuente, lo cierto es que en casos extraordinariamente graves se da. Por este motivo hay que permanecer alerta.

Lo normal es que una intoxicación alimentaria sea leve y que sus síntomas remitan en 2 o 3 días, tan pronto el cuerpo elimine por completo los alimentos contaminados. Ahora bien, la intoxicación puede agravarse pudiendo llegar a provocar hasta la muerte de la persona afectada en los casos de salmonella y clostridium botulinum, entre otros.

El motivo de que se produzca una intoxicación alimentaria es el ingerir alimentos que contengan microorganismos tóxicos o la toxina botulínica, por ejemplo. Dichos microorganismos se encuentran, además de en carnes, mariscos y pescados, frutas, verduras y lácteos, en los huevos.

Se dan más en alimentos frescos que han quedado expuestos demasiado tiempo a temperatura ambiente o en aquellos en los que se ha roto la cadena del frío, pues los microorganismos viven y se reproducen mejor en temperaturas templadas.

Los huevos pertenecen a un grupo de alimentos muy susceptibles de contaminación si no se almacenan, manipulan y cocinan de forma adecuada.

Ante cualquier síntoma de intoxicación, se recomienda consultar con el médico y, si estos persisten o comienzan a ser graves, tales como fiebre alta, diarrea en la que aparezca sangre o dolor importante en el abdomen, volver de nuevo al centro médico.

Como suele decirse, más vale prevenir que curar.

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